La expresión de una mirada

¿Qué momento escogerías en los días grandes del último fin de semana de Abril?
Cada momento es una Romería, es una vida... es un sentir. Es difícil escoger uno de esos pequeños trozos de vida que se quedan en el aire de nuestra Sierra Morena.

Hoy he escogido uno, un suspiro; suspiro porque eso es lo que dura cada momento en la singular Romería de la Virgen de la Cabeza, o al menos es lo que nos parece a todos los que vivimos con intensidad esta fiesta mariana. Días que se escapan a la realidad, días que son soñados con los ojos abiertos para ser recordados con el paso de los años clavados en nuestra retina.



Esa Virgen Morena ya está en la calle, en su sierra. Las personas congregadas se cuentan por miles, ocupando rincones que siglos atrás fueron ocupados por nuestros antepasados, por la misma razón por la que ahora lo ocupamos nosotros.

Intento hacerme notar entre la multitud, quiero que me mires, quiero que me oigas. Personas a mi alrededor se abrazan, y una de ellas le das las gracias, unas "gracias" llena de lágrimas, y Ella avanza muy lentamente mecida por sus anderos, anderos que salen y dejan pasar a sus hermanos con el rostro dolorido y gozoso, con la mirada alzada, dirigida hacia Ella.

Me pregunto si me estará viendo, si escuchará mi plegaria, si se acordará de mí. Hay mucha gente, todos se agolpan, le aplauden, y a su paso solo veo lágrimas, manos estrechadas y rostros con la mirada firme en su mirada, pidiéndole, Madre mírame a mí, estoy aquí...

Contemplar el rostro de la Virgen Morenita es volver a ver el rostro de nuestros seres queridos, de los que ya no están, de los que ya están viviendo la Romeria Celestial, de los que ya moran con Ella en su camarín, y el último Domingo de Abril salen con Ella para saludarnos, para recordarnos de lo que un día fue...
Contemplar su cara morena es ver el reflejo de todos los que allí estamos para venerarla, y a su vez, observar el rostro de los romeros y peregrinos cuando la están contemplando a su paso, es ver en sus ojos el reflejo de la Madre Morena.



En su rostro estamos todos, cabemos todos. Su tez morena, serena, majestuosa, dulcemente triste, transmite paz, la paz con la que volvemos a nuestros hogares, la paz que nos hace falta para llevar un año más, hasta que vuelva a brillar su rostro el próximo último Domingo de Abril.

Sentado en un rincón de esta Sierra Morena, esperando verte pasar entre la multitud, con tu mirada fija al cielo, al infinito, es el culmen del fervor de tus hijos... hijos que tienen la expresión de una mirada... el reflejo de tu mirada.

ANDÚJAR PEREGRINA

Comentarios

  1. Que bonito !!! No se puede explicar mejor.

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  2. Un millón de gracias, creo que hasta las palabras con las que he descrito ese encuentro se quedan cortas para describir esa sensación, es única y personal, pero ese día todos tenemos ese mismo sentimiento y esos ojos para Ella.
    Va por todos vosotros.

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  3. la verdad es que si, enhorabuena por este magnifico blog.
    este articulo es precioso porque todos incluso aquellos que no tienen fe, creen en ella.y se sienten asi como tu. un abrazo y animo

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  4. Es precioso el artículo. Como dice, es todo eso y mucho más!!!!

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