El pebetero de promesas en la Romería de la Virgen de la Cabeza

El Santuario de la Virgen de la Cabeza es un lugar mágico lleno de energía, energía concentrada de cientos y cientos de años, de personas peregrinas, que con el pasar de los años han dejado de alguna manera todo su ser plasmado en el ambiente que rodea ese Lugar tan enigmático.
El Santuario está inundado a su vez, de pequeños lugares mágicos, de hitos, que quizás para muchas personas pueden pasar desapercibidos, sin darse cuenta de su verdadera razón, de su entidad.
Uno de ellos es el Pebetero, la gran antorcha. Así es conocido para la mayoría, pero quizás pocas personas se hayan parado a pensar el gran significado que encierra.

Voy a explicar lo que para mí significa esta entrañable antorcha y entendereis lo verdaderamente importante que es para los miles de romeros y peregrinos que asistimos a este bendito Lugar.
Fuera de los momentos cumbres, como son la Romería y la Aparición, muchas son las personas que suben al Santuario para rendir culto a la Morenita de una manera más cercana, lejos del bullicio. Y al pedirle o agradecerle algo a la Madre de Dios, le ofrecemos una vela, la cual depositamos en el ala izquierda del Santuario, un lugar habilitado para las promesas y las velas, sin duda un lugar sobrecogedor.

Pero cuando llega la Romería, poco a poco, el Santuario se inunda de peregrinos que sienten la llamada de la Madre en la primavera, todos van a pedir algo, también hay gente que por suerte van a darle las gracias, ofreciéndoles sus promesas, cada persona a su modo de vivir la fe.
Pero hay algo común a todos, todos les enciende una vela, una vela por esa promesa cumplida, o tal vez sin cumplir y por eso el motivo de su visita para ver a la Morenita, para pedir ayuda por algún familiar, por enfermedad , o por aquellos que ya no están y lo hacen con una luz, LA LUZ, que es señal de la vida.

Al no haber sitio para esa inmensidad de velas, todas van a parar a una gran vela, la gran Antorcha.
Es cuando todas las promesas se funden en una sola. Todos vamos ilusionados por ver a la Imagen de la Stma. Virgen de la Cabeza, ofreciéndoles todo cuanto tenemos y pidiéndole todo cuanto necesitamos.
Es cuando esa gran Vela, arde, se enciende dando de nuevo Luz al ritual de cada primavera, de cada Aparición en esa noche mágica. Cuando todas las promesas fundidas se alzan al viento, al cielo, en forma de humo, inundando el ambiente de la Sierra Morena, bañando a todos los romeros y peregrinos allí concentrados desde diversos puntos del mundo, embriagándonos con el perfume a promesa romera.

Así, sin darnos cuenta, los cientos de miles de personas que cada año nos concentramos en esta singular Romería, tenemos algo en común sin que nadie nos avise de que lo estamos haciendo.
Juntamos nuestras promesas, para ofrecérselas a la Morenita en una gran promesa.
Muchos verán cumplidos sus sueños, otros muchos, se resignarán a lo que Dios impuso.

Poco a poco la luz se va apagando, todos regresamos a nuestros hogares, llenos de esperanza por volver la próxima primavera a enceder entre todos esa Luz, la luz que nos guiará el camino hacia la Morenita.
El pebetero dormirá, esperando un nuevo día donde se vuelvan a reavivar las ilusiones, y alzarlas, y ver a los romeros acercarse para echar su pequeña promesa en el PEBETERO DE ESPERANZA.
Una vez más el ritual se ha cumplido, hemos hecho el camino, hemos cumplido la tradición.



                    ANDÚJAR PEREGRINA

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