El traslado a las andas de la Imagen de la Morenita

Llegado el gran día, solo un reducido grupo de romeros y peregrinos serán los privilegiados de estar en uno de los momentos más estremecedores y emotivos de la cita abrileña, la verán pasar cerquita de su persona, con la intención de tocarla para sentirse más cerca de Ella, o atraídos por el enigma que la rodea, de verla siempre en su camarín, tan cerca y tan lejos a la vez, y en ese instante, fugaz instante que se escapa a la realidad, pareciendo que recobrara vida propia su "bella talla", entramos en un estado de trance, (algunos lo llaman fanatismo), momentos en los que parece que nuestros sentidos dejan de percibir todo lo que nos rodea. Queremos captar la mejor imagen y guardarla en nuestra memoria, para luego ser recordada y transmitirla de voz en voz, conversación tras conversación, generación tras generación...
"Yo estuve allí, en el traslado del camarín a las andas."



Para las personas que no conocen tan arraigadamente la Romería de la Morenita, incluso a veces para los que sí la conocen, para los medios de comunicación, para los afortunados que durante ese tiempo se encuentran en el interior del templo, el traslado de la Imagen desde su camarín a las andas es el momento más sorprendente de la fiesta, o mejor dicho fue una seña de identidad de la Romería.
Y digo fue, porque por suerte para la Imagen, hoy en día se hace más civilizadamente. Hay un fuerte cordón humano para la seguridad de la talla de la Morenita, cuidando que nadie pueda acercarse a Ella para tocarla, para que no sufra su policromía, sus vestiduras...
Atrás quedaron imágenes y estampas, que aunque impactantes para los que seguían la Romería por televisión, o para los allí presentes, era un auténtico calvario el pequeño trayecto que debía recorrer la comitiva con la pequeña y veneradísima Imagen de la Virgen de la Cabeza.
Hasta el año 1992 la talla sufrió numerosas roturas y gran pérdida de su policromía debido mayormente a los traslados que se producen tanto en Romería como en la fiesta de la Aparición.
Recordemos que para ser una talla joven, osea reciente (1944), sufrió su primera y profunda restauración en (1992) por el restaurador Jose Luis Ojeda.
A partir de este momento la Imagen empieza a ser realmente cuidada en estos momentos tan álgidos, en el que los romeros se dejan llevar por la euforia y emoción que produce ver a la Morenita más cerca que nunca, aunque para muchos se dice que en ese aspecto la estampa de esta Romería pierde su atractivo, pero pensemos humanamente que no era compatible puesto que seguir así hubiéramos perdido la venerada Imagen que hoy en día reina en su Santuario Basílica de Sierra Morena.


Las campanas comienzan a repicar, anuncian que la Reina de los Cielos está abandonando su camarín sagrado para salir a la Serranía a saludar a los cientos de miles de personas que la aclaman.
En el interior del Santuario no cabe un alfiler, todos aunan sus voces gritando VIVAS que no cesan acompañados con palmas a ritmo de sevillanas, mientras vemos a través del cristal que separa el camarín del prebisterio como bajan a la Virgen Morena.
La gente se amarra a las rejas, los anderos, nerviosos, portan el templete donde en muy poco tiempo ya la llevarán sobre sus hombros.
Los gritos de los "viva a la Virgen" ahora se oyen más fuerte y las palmas ya no guardan el ritmo, se está abriendo la reja del prebisterio, y sí, ahí está, ya se ve la corona y muy poco a poco aparece Ella entre la marea humana. El templo entero es un clamor.
La Virgen de la Cabeza en los brazos de la Matriz de Andújar y su hermana Colomera, se abre camino difícilmente entre sus hijos, va pasando entre el cordón de seguridad, alguien intenta acariciar su manto, pero no puede, le dicen que hay que respetarla, y cierto es, hay que cuidarla para que perdure por los siglos de los siglos.
Las lágrimas de emoción se dejan ver entre aquellos que han podido verla pasar a su lado, y ahí está, la están alzando para llevarla a su templete, VIVAS y VIVAS, la Morenita ya está en su trono procesional que la llevará a visitar los rincones del Cerro de la Cabeza.
Un año más a reinado el respeto, y esas manos que en un tiempo se afanaban por tocarla, ajenos a lo que luego repercutía en Nuestra Madre, ahora se alzaban y se estrechaban aplaudiéndola y respetándola como siempre tuvo que ser.
Ya está la Virgen Morenita entre sus hijos, las campanas repican anunciando que ya está preparada para salir al mundo un año más, mientras tanto, los numerosos peregrinos y romeros que tienen el privilegio de estar en el templo, ya la pueden ver, ya están con Ella, han tenido el honor de presenciar LA EMOCIÓN de esta singular Romería:
El traslado a las andas de la Virgen Morenita.



¡VIVA LA VIRGEN DE LA CABEZA!

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