Historia de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza de Porcuna

Recoge la tradición la milagrosa aparición de la Virgen en el Cerro del Cabezo, en la noche del 11 al 12 de Agosto de 1227 a Juan Alonso de Rivas, pastor original de Colomera (Reino Nazarí de Granada), mientras apacentaba un rebaño propiedad de un señor de Arjona. Tras la aparición y milagrosa curación del pastor de la parálisis que sufría en un brazo, la devoción se extendió entre los repobladores cristianos asentados en Andújar y su comarca.
Es de suponer que algunos años más tarde tras la reconquista de Porcuna, en 1240, los nuevos pobladores se acogieran también a la protección de la Virgen de la Cabeza, colocando su imagen en la ermita medieval de San Cristóbal, situada extrarradio de la población, en un montículo elevado desde el que se divisa el Santuario de la Virgen de la Cabeza, ya que Porcuna es la única población visible desde el Cerro del Cabezo.



Dado que los primeros documentos de cofradías conservados de Porcuna datan de 1491, carecemos de noticias hasta este año, al realizar las visitas de los años 1491 y 1501 a la Ermita de San Cristóbal los caballeros calatravos no reseñan en su inventario la identificación de las imágenes, sin embargo recogen una serie de prendas femeninas pertenecientes a una imagen de la Virgen, "para vestir a Nuestra Señora", en visitas posteriores del siglo XVI no se indica tampoco la advocación, solamente se indica una "imagen de Nuestra Señora", habrá que esperar hasta la visita de 1611 para conocer esta advocación y la existencia de su cofradía, "en la nave principal está el altar mayor y encima de él en el testero un tabernáculo embebido en la pared, en el cual está la Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, donde acuden los hermanos a hacer la fiesta".

Tras otras visitas del siglo XVII, la realizada en 1697 nos ofrece una descripción más detallada de la Iglesia, imagen, prendas, fiestas y cuentas de la Cofradía, por ella conocemos:
"y habiendo visitado el altar se halló en él dos nichos el uno la imagen de Nuestra Señora con el título de la Cabeza con su Niño en los brazos y un pastor de bulto a los pies y la dicha imagen con un vestido de tafetán doble encarnado guarnecido con galón de oro falso y el manto de tafetán azul viejo con su toca y cerquillo de piedras falsas con su pollera de damasco color a musgo".

Prosigue la visita dándonos un extenso inventario de los bienes, enseres y vasos sagrados de la Ermita, de los que damos un breve resumen de los más destacados:
"La Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza vestida con su toca y corona y el manto de vestido azul.
Dos sayas debajo una de terciopelo la otra de chamelote ambas mediadas.
Más un vestido de tabi encarnado con su Niño de dicha imagen, más un estandarte azul de damasco.
Más las andas de Nuestra Señora y las andas de Señor San Cristóbal y sus cuatro horquillas.
Más una corona de plata con sus piedras que todas hacen quince piedras.
Más un rosario de cuentas ágata.
Más una escritura a favor de Nuestra Señora de la Cabeza que importa en cada un año doce reales".


Desconocemos como pudo afectar a la cofradía la supresión de cofradías y romerías decretada en 1773 por Carlos III, pero si fue suprimida, pronto volvió a renacer pues en la visita de 1779 el mayordomo anual Manuel de Rojas presenta el "El libro de la hermandad de dicha Santísima Imagen" en él consta: "la Imagen de Nuestra Señora sobre un trono de madera y peana sobredorada, con tornillo, tuerca" y el inventario de todo el ajuar de la Virgen.
Cuyos bienes resultan de dicho inventario estar existentes. Así mismo tiene dicha sagrada Imagen tres hacitas que administra su hermandad y resultan en sus cuentas".
Tras la guerra de la Independencia y la desamortización de los bienes eclesiásticos por el gobierno de Mendizábal en 1841, la cofradía debió sufrir un estancamiento y posiblemente su disolución hasta el año 1889 en que se volvió a refundar. Alrededor de 1880 se fundó en las dependencias de la Ermita por el sacerdote Don Jose María Ruíz y García, con el nombre de Hospital de Nuestra Señora de la Cabeza, donde se estableció un torno para acogida de niños expósitos que perduró hasta el 8 de Mayo de 1901 en que fue trasladado a dependencias del antiguo priorato de San Benito.

Con fecha de 27 de Mayo de 1889 un grupo de comerciantes e industriales de la localidad acordaron refundar la cofradía redactando sus estatutos que fueron remitidos al obispo de Jaén para su aprobación consta de los ocho artículos siguientes:

"Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza. Estatutos porque ha de regirse la cofradía que se venera en la Ermita de San Cristóbal de esta Villa, los cuales, previo acuerdo del señor cura párroco, Don Francisco Ruíz Linde, se elevaron a la superior aprobación del Exmo. y Imo Sr. obispo de esta diócesis, don Manuel Mº. Gonzáles y Sánchez.
PRIMERO. Dicha cofradía, que ha sido fundada por unánime consentimiento de los individuos del comercio de esta población, no admitirá como compañeros o cofrades, más que a los hijos de aquellos y a sus dependientes, para cuya formalidad bastará una solicitud al mayordomo, expresando su deseo y votándose por junta general  su admisión, que para ello ha de sacar la mitad más uno de los votos a su favor.
SEGUNDO. El gobierno de esta cofradía queda siempre a cargo de un mayordomo, que será todos los años elegido por la suerte, así como cuatro consiliarios, cuyo nombramiento corresponderá al mayordomo, que designará a dos, haciéndose la elección de los otros dos, del secretario y del tesorero, por sorteo.
TERCERO. Esta cofradía tendrá un capellán cuyo nombramiento depende de ella.
CUARTO. La expresada cofradía celebrará todos los años, en honor de María Stma. de la Cabeza, una fiesta de tercera, con sermón y orquesta, en la última dominica de Abril y, por la tarde, procesión con la Imagen de Nuestra Señora, desde la parroquia a su ermita, cuya procesión recorrerá invariablemente las siguientes calles: Remedios, Boomanses, Altozano, Real, Convento, Pozo Tejero, Plaza, Carrera y Salas, abonando, tanto por la fiesta como por la procesión, los derechos de arancel.
QUINTO. También será cargo de esta cofradía el costear cualquier reparación que sea necesaria en la referida ermita de San Cristóbal, así como de procurar de mejorar los ornamentos y alhajas de la Virgen, previa inteligencia y acuerdo con el Sr. párroco de esta población.
SEXTO. Los cofrades todos quedan obligados a cumplir con la Iglesia, el día de la mencionada festividad.
SÉPTIMO. El individuo que pretenda pertenecer a esta Cofradía, después de cumplir con el artículo primero, abonará veinticinco pesetas y una libra de cera, para obtener los mismo derechos que los fundadores.
OCTAVO. Será de cuenta de la Cofradía, al fallecimiento de un cofrade, satisfacer los derechos de entierro de segunda clase, con pompa, así como la conducción del cadáver al cementerio, siendo este acompañado de toda la Cofradía, hasta darle sepultura.

Porcuna 27 de Mayo de 1889".



Con estos estatutos y algunas pequeñas modificaciones sobre todo en lo que hacía referencia a dependientes e hijos de cofrades por su menor poder económico funcionó la cofradía modélicamente, celebrando sus funciones religiosas, novena, procesión, en la que al final siempre se ha quemado un castillo de fuegos artificales, y aumentando el culto y la devoción a la Virgen de la Cabeza hasta el año 1936.

En los primeros días de Septiembre de este año la furia iconoclasta destruyó y quemó las sagradas imágenes, pero en el momento en el que fueron arrojadas al suelo pasaba por allí la niña de trece años Paquita Torres Quero la cual recogió la cabeza de la Virgen y las manos, llevándolas a su casa donde su madre Esperanza Cobo Casado, las envolvió en tela metiéndolas dentro de una caja de hojalata y escondiéndolas en el pajar, donde permanecieron hasta el final de la contienda en que fueron entregadas al párroco y al cofrade Augusto Quero Dacosta. Esta cabeza y manos fueron entregadas a un imaginero sevillano que al tallar la Imagen  las incorporó a Ella.

Tras la contienda en presencia del cura párroco volvieron a reunirse los cofrades y con fecha de 23 de Mayo de 1943 redactaron unos nuevos estatutos que actualizaban con ligeras variantes los realizados en 1889 y que hasta ahora han servido de base para el funcionamiento de la Cofradía.


La Cofradía acometió la talla de una nueva imagen de la Virgen y del Niño, reparación de su altar y adquisición de ropa, alhajas, andas procesionales, ornamentos y cuanto era necesario para mantener su culto. Por la desaparición de su ermita, la Virgen se trasladó a la Iglesia de Jesús, donde recibe culto desde entonces. Todas las juntas de gobiernos que se han sucedido anualmente, en especial los secretarios (Joaquín López Pérez 1943-1960, Lucio Alonso Peláez 1960-1966, Santiago Montilla Abolafia 1966-1991, después presidente hasta 2009, Antonio Horcas Méndez 1992-1999, y Juan Carlos Delgado Montilla 2000 hasta 2009), así como las camareras de la Virgen, (Pepita Quero 1943-1951, Misericordia Navas 1951-1978, y María del Carmen García Hueso 1978 a la actualidad) que por ser cargos de más larga duración al anual, se han esforzado por mantener con todo esplendor y devoción el culto a la Santísima Virgen. A través de todos estos años no han cesado de incrementar y renovar el patrimonio de la Virgen con nuevas andas, sayas y mantos, estandarte, báculos procesionales y cuantos objetos de culto y ornato han sido necesarios.

En la actualidad la Cofradía continúa elevando el culto y la devoción a la Santísima Virgen, manteniendo su altar en la Iglesia de Jesús y realizando las funciones de su festividad, que comienzan el sábado anterior al penúltimo domingo de Abril con repique de campanas y disparo de cohetes y el traslado de la Virgen a la iglesia parroquial, donde en los siete días siguientes se oficia un solemne septenario. Este sábado tiene lugar la elección de cargos para el año siguiente. El día de la festividad, último domingo de Abril, la banda de música recorre las calles en alegre diana convocando a la fiesta. A medio día se celebra la solemne fiesta religiosa, reuniéndose después los cofrades y familiares en una comida de hermandad. Los actos finalizan al caer la noche con la procesión por las calles principales de la población, pasando por el lugar donde estuvo situada su antigua ermita y concluye al llegar al Paseo de Jesús con la quema del tradicional castillo de fuegos artificiales.


Hasta aquí la apasionante historia de la Cofradia de la vecina población de Porcuna en honor a la Reina de Sierra Morena, una historia centenaria que se ha ido tejiendo a lo largos de los años, y que con el tesón y el amor que le profesa Porcuna a la Morenita, no ha decaído y ha perdurado hasta nuestros días.
Andújar tiene las puertas abiertas a esta centenaria Cofradía para cuando decidan, acompañarla por los caminos de Sierra Morena que los llevarán hasta las plantas de nuestra Madre, la Santísima Virgen de la Cabeza, y formar parte de la gran familia de cofradías que se unen cada año en la cita abrileña.

Artículo: Francisco Moreno López
ANDÚJAR PEREGRINA

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