martes, 7 de junio de 2011

Las calzadas que me llevan a Tí

Pocas horas separan el momento en que te has de asomar al balcón de tu Sierra, y corta es la distancia que me separa de Ti. He contemplado entre el bullicio, cada rincón del cielo, ese cielo que se hace terrenal en tu Romería. Entre jaras, romeros, arbustos y peñascos respiro cada instante que me sabe a gloria.
Vengo a Tí para darte las gracias, adorarte, y contemplarte.


Este año era especial... en los umbrales del atardecer, me sitúo en el inicio de las calzadas... piedras pulidas por el pisar de los fieles y el pasar del tiempo. Testigo de la fé, de los suspiros, de lágrimas, de peticiones... y de múltiples promesas que se hacen oración por el camino que nos lleva hacía Tí.

Tomo aire y lleno mis pulmones del aroma de flores serranas, lentamente toco con mis labios las piedras que harán de nexo para llevarme hacía tu Imagen entre el dolor de mi promesa. Mis rodillas sienten el calor que desprende tu Bendito Cerro, y entre murmullos, redoblar de tambores y vítores, creo hacerme invisible para hcer más llevadero mi humilde pentencia.


Viene a mi memoria, los relatos de mi abuelo hablando de romerías pasadas, en que las calzadas en las que yo ahínco mis rodillas, eran tomadas por enfermos, impedidos y personas mutiladas, que a lo largo de las calzadas suplicaban compasión, esperando que los fieles y devotos de la Nuestra Señora de la Cabeza le obsequiaran con alguna limosna o mendrugo de pan. Las calzadas eran un hervidero de pobreza que esperaban el paso de la Reina de Sierra Morena para contemplarla y estar cerca de Ella...


... y ahora formo parte de la devoción histórica que guardan las calzadas, una historia callada y escondida entre los peñascos del camino que nos lleva hacia la Imagen de la Señora de la Sierra Morena, la Virgen de la Cabeza.

ANDÚJAR PEREGRINA

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