Andújar y la sierra pierden a Luis Aldehuela

Con consternación acabo de enterarme del fallecimiento de Luis Aldehuela, artista iliturgitano  de prestigio reconocido y unos de los pintores paisajistas y naturalistas más consagrados en la actualidad y con el que mantenía una relación de sentida amistad.  Cuando era niño gustaba de cruzarme –éramos vecinos- a ver si Aldehuela me dejaba entrar en su estudio que rezumaba un aire que inundaba los sentidos de sensaciones hondas y diferentes a todo, con aquellos bocetos, grabados, cuadros dispersos por la estancia y siempre sobre el caballete una obra en proceso que me parecía algo mágico, algo relacionado con un mundo que no sabía explicar entonces pero que deduzco ahora que se refería a la inteligencia; una inteligencia capaz de crear sobre el lienzo puertas al paraíso.
Después vino una relación de maestro humanista que me enseñó mucho de lo que yo induje que sería a grandes rasgos el mundo que me gustaba para adentrarme en la vida, el amplio universo relacionado con el mundo cultural. Un magisterio que en una esquina muy próxima se convirtió en amistad; que ha durado tantos años. Ya desde pequeño sintió la llamada artística, no obstante su padre, Manuel Aldehuela Palomino, pintor y escenógrafo (con gran reputación nacional), fundador de la Escuela de Cerámica de Andújar, ejerció una importante influencia sobre él. Entre 1939 y 1940 estuvo estudiando en Sevilla, en la Escuela de Artes y Oficios, luego fue a Madrid, y  en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando concluye una formación con vastos conocimientos técnicos, e intelectuales sobre arte. En sus comienzos se aventuró  en el campo de la escultura, pero es en la pintura donde ha logrado alcanzar el reconocimiento general de la crítica, especialmente como retratista, y como pintor naturalista y paisajista. Sus bodegones también han alcanzado gran altura  de impar agudeza clarividencia, así como sus ilustraciones de libros y carteles. Los cielos, el colorido de la sierra, esas figuras animales  adentradas en mil lances en torno a la cuestión cinegética, tienen una rúbrica especial y única en Luis Aldehuela.  Sus ciervos, sus jabalíes, sus perros, eran portentosos, reflejados en magistrales movimientos entre los breñales de las umbrías de la sierra andujareña, tenían especial trapío y un realismo sin igual, un realismo de Luis Aldehuela.  Su naturaleza en movimiento es muy genuina y es una importante aportación a la historia de la tradición pictórica hispana. 

Hoy por hoy junto a Mariano Aguayo y algún otro artista, Luis Aldehuela estaba encumbrado en la altura de la pintura venatoria en particular y de naturaleza en general y como todo gran artista ha hecho magisterio y escuela.  Durante años Luis Aldehuela no daba abasto para cumplir encargos y sus exposiciones en Madrid eran un acontecimiento muy celebrado cada año. Poetas, y escritores hilvanaron sus palabras en los lienzos de Luis Aldehuela.  El Ayuntamiento de Andújar celebra una Bienal de Pintura que lleva su nombre. Es Hijo Predilecto de la ciudad iliturgitana desde  2005 y Andújar le dedicó una calle. Con Luis Aldehuela Gómez Andújar pierde uno de sus grandes artistas, esos que sólo se dan en muy contadas ocasiones. Las caracolas, en los portillos, en las solanas del Jándula, en los bravos paredones graníticos del Rozalejo y Madrona, están sonando por su pintor de ensueños.
ALFREDO YBARRA
ANDÚJAR PEREGRINA

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