Sigo el olor a incienso que me conducen a los grandes portones de los viejos templos de Andújar, donde se guardan grandes tesoros que esperan el momento de pasear por las estrechas calles de la ciudad, ya oigo el chirriar de las pisadas cuando camino por su asfalto. El silencio se adueña de Andújar, olor de azahares, cirios encendidos. Cuaresma. Pasión.
ANDÚJAR PEREGRINA





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada