Último Domingo de Abril en la Romería de la Virgen de la Cabeza

El día amanece con amenaza de lluvia, pero da una tregua. Las espesas nuebes
se funden con los fuertes muros de la Basílica. En las faldas del monte, una
gran ciudad de hermandad se ha formado, abriendo sus brazos, para recibir
a la Reina de Sierra Morena.
Amanece en Sierra Morena, último Domingo de Abril, y miles de personas van ocupando un lugar a las faldas del Cerro. El mal tiempo impide la celebración de la Misa en el exterior, como habitualmente se viene haciendo desde el año 1992, con lo cual las cofradías deberán entrar en el templo para participar en la Eucaristía, siendo una representación de cada una de las cofradías con su estandarte correspondiente los que tendrían el privilegio de estar junto a la Morenita, debido al limitado espacio que ofrece la Basílica para un evento de tal embergadura.



El repique de campanas anuncia que se aproxima el gran momento, haciendo un llamamiento a las cofradías, fieles y devotos para que se aproximen al Santuario para oír la Santa Misa. Poco a poco la lonja del Santuario se va llenando de gente hasta tal punto de no caber ni un alfiler, y es que, cuando la Reina de Sierra Morena, sale a su hora de siempre, sobre las 12 horas del mediodía, la gente la espera impaciente, y no a las 9:30 horas de la mañana como se viene haciendo en los últimos años.


En la lonja del Santuario, el gentío se agolpa para poder tener el privilegio
de ver la impresionante salida de la Morenita.
En el templo se respiraba hermandad, repleto de estandartes, todas las cofradías filiales junto a la Matríz de Andújar contemplando a la Santísima Virgen de la Cabeza, que esperaba en su camarín el momento en que fuera trasladada a sus andas procesionales para pasear por los aledaños del Cerro.

Estandarte de la Cofradía Matríz de Andújar, data del siglo XVII, icono mariano,
que asoma por el umbral de la Basílica de la Santísima Virgen de la Cabeza, en la
mañana del último Domingo de Abril, como durante siglos lo viene haciendo.
Una vez finalizada la Misa, todas las cofradías filiales saldrían del Santuario en procesión, por riguroso orden de antigüedad, guiados por trinitarios que portaban la Cruz alzada. Una estampa singular la que nos dejaba este último Domingo de Abril, ya que por las inclemencias del tiempo, y al celebrarse la Misa en el interior del Santuario, nunca antes había presenciado este bonito desfile de cofradías coronadas por sus ricos estandartes, a las que una vez en el exterior, se le iba sumando el resto de la comitiva que esperaban el paso de su cofradía, agregándose a la procesión abrileña las simbólicas banderas.


Un río de hermandad iba recorriendo las calzadas del cerro a la vez que se iba organizando la procesión. Desde el exterior se oían los vítores que se lanzaban a la Morenita, ya que el nerviosismo crecía al mismo tiempo que se acercaba la hora del traslado de la Virgen.

Foto detalle en la que se muestra a los hermanos de la Cofradía Matríz de
Andújar dispuestos a proteger el estandarte con una funda contra las posibles
inclemencias del tiempo.
Pasaban unos minutos de las doce del mediodía cuando el estandarte del siglo XVII de la Cofradía Matríz de Andújar aparecía en la lonja del Santuario, de este modo, indicaba que el gran momento estaba próximo. Las banderas, seguido del estandarte, aparecían ahora. La emoción crecía, la gente se alzaba, sacando sus cámaras fotográficas para captar el momento en que la Virgen asomara por el umbral de la puerta del Santuario. La mirada puesta en la pequeña puerta que nos muestra ese trocito de cielo en plena Sierra Morena, esperando a la Bendita Rosa de Oro.


ANDÚJAR PEREGRINA

Comentarios