La ermita de Nuestra Señora de la Cabeza de Campillo de Arenas

Viajamos hasta la población jiennense de Campillo de Arenas para contemplar a la Santísima Virgen de la Cabeza que allí se venera. Una Virgen de pequeño tamaño y tez blanca, a quien los lugareños tienen especial devoción, siendo esta Patrona del pueblo. Su ermita se encuentra a las afueras de Campillo, situada en la cima de un monte, datando dicha construcción a principios del siglo XVIII. Ya dentro de la ermita, podemos venerar a la Virgen observándola a través del cristal que separa la nave central del camarín donde reina la Patrona.


En oración con la Virgen de la Cabeza viene a mi mente la Morenita de Sierra Morena, ya que ambas imágenes se encuentran en su camarín reinando el mundo desde la altura de un monte. Un manto verde cubre la pequeña imagen, que con olor a flores, embriaga el interior del templo. A los lados del altar mayor, como escoltando la visión al camarín de la Virgen se encuentran los estandartes de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Campillo de Arenas.



El silencio invita a conversar desde el interior, quedando enamorado de tan mágicos lugares que se alzan sobre nuestra tierra, para regocijo del viajero en su fe y apasionados de las ermitas en cuyo interior se venera a la Virgen María de la Cabeza.


Ya en el exterior, y contemplando la fachada de la ermita, el sol se esconde entre los montes de olivares que rodean a Campillo, y el suave viento me trae el murmullo de la oración. Por la cuesta que une Campillo de su ermita, suben un grupo de mujeres que rezando el rosario alcanzan la cima para llegar a las plantas de su Patrona, y así despido a mi Virgen, para peregrinar entre veredas y descubrir viejos rincones donde postrarme ante Ella.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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