Momentos que valen toda una vida

Oigo el agua de la lluvia golpear en mi ventana, y me hace recordar aquella mujer que desde su ventana enrejada del viejo caserío contemplaba el lento paso de la Señora. Esta fotografía dice mucho de mí y de cuantos vivimos ese gran día en tierras de la campiña cordobesa. Cada fotografía, cada estampa... es un momento, una parte de nuestra vida, de lo sentido y de lo compartido. 
Como hoy recuerdo este momento, también desde mi hogar oía caer la lluvia y golpear en el cristal de mi ventana. Un mundo esperaba el último Domingo de Septiembre ver a la Morenita bujalanceña por las calles de su pueblo, y creí por momentos que la espera se alargaría... pero el sol resplandecía en la mañana del bendito Domingo, en que mi Morenita tenía que saludar a sus hijos, desempolvar los recuerdos y hacerlos presentes, pasar la página rancia de un libro que se había quedado anclado en años pasados, y escribir el presente en letras de primavera, de esa eterna primavera que nos sumerge en las solemnes vísperas de la Señora y Reina de Sierra Morena.


Quise alejarme del gentío para contemplar momentos desde otra perspectiva, desde mi relativa soledad, porque a veces, inmersos en el espectáculo que supone una magna celebración, pasan desapercibidos detalles que bien valen toda una vida. Sobre el azul de sus almas, pasea la Señora, que entre un singular escenario histórico, la contemplan desde cualquier rincón, como observando el pasar de la vida desde su mundo particular. Cuanta pasión, cuanta fe encerrada en el corazón, cuantos "vivas" en silencio y cuanto respeto ante Tí, Señora.
Hoy, las calles de tu pueblo han quedado impregnadas de una aroma nuevo, de un perfume hecho de nostalgias y alegrías, de corazones gloriosos... y sobre huellas marcadas, volvemos a caminar, a pasearte y a venerarte, como siempre lo fue y como Tú lo has querido.

... porque en la distancia, tu presencia la siento más cercana.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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