Realidades romeras ...en el recuerdo del atardecer


La luz del rey entra por la vieja ventana; su reflejo me invita a despertar del dulce sueño en el que me encontraba abandonada. Cae la tarde, y la estrecha calle donde espero nuevamente tu llegada, se torna de ese color anaranjado que tan gratos recuerdos trae consigo; me habla, me susurra al oído que se acerca tan ansiada Primavera. 
El tiempo ha pasado demasiado deprisa, y las arrugas de mi rostro marcan las huellas de ese tiempo vivido. Ahora solo me queda un hermoso recuerdo, junto a mis hijos, mis nietos... y mi Virgen Morenita.
Ya no puedo ir a verte como solía hacerlo cada año, entre el olor a un nuevo día, a esperanza... a vida, ese bendito camino que llevaba hasta Tí... cuanto lo añoro.


Estos atardeceres anaranjados me hablan de Tí, me cuentan que pronto volverás, las banderas me harán sentir joven, volver a caminar, perderme por los caminos serranos para encontrarme contigo. Cuanto sentimiento, cuanto amor, cuantos "vivas"; las palmas de mis manos enrojecían de aplaudirte y mi voz enronquecía por aclamarte... pero el tiempo se me escapa, y en la lejanía te recuerdo, porque te siento cerca, muy cerca de mí, hasta que un día, llames a mi puerta y vuelva a vivir.

Sobre mis lentos pasos me acerco a la vieja ventana, los días se alargan y la luz anaranjada del rey me hace llorar, pronto volverás a pasar por mi ventana, te esperaré como cuando lo hacía cada Domingo abrileño, sentada en los peñascos del cerro, con mis hijos, mis nietos, entre tortilla de patatas, salchichón, morcillas, chorizos y pan de horno... ya te veo por las calzadas, tu manto rosa me llenaba el alma de emociones... cuanto añoro tu mirada. La vieja estampita está bajo mi almohada, como mi mayor tesoro, me has hecho muy feliz. Se que pronto partiré hacia esas romerías que llaman "eternas" y allí estaré junto a mi querido Manuel, mis padres y mis hermanas... y volveremos abrazarnos y te contemplaremos eternamente.

Me aferro a la reja de la vieja ventana, oxidada por el paso del tiempo... ya oigo tambores, crujen cohetes, ¡mis banderas, son mis banderas! ya se acercan. La luz anaranjada del sol de Primavera me trae a mi Morena. Te van meciendo, poquito a poco te vas acercando a mi vieja ventana, ya estás aquí. Mis movimientos son lentos, toco tu celestial rostro con mis arrugadas manos, ¡mi Morenita!, ¡mi Reina!, cuantos recuerdos traes a mi ventana, siento que ya es Primavera, la luz anaranjada del atardecer me traen susurros al oído que me hablan de Tí... ahora te siento más cerca, mi Virgen Morenita, mi Virgen de la Cabeza.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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