viernes, 5 de abril de 2013

Entrevista a José Luis Ojeda Navío, restaurador de obras de arte I

José Luis Ojeda Navío nació en Madrid, aunque de forma casi circunstancial, ya que casi toda su vida ha estado vinculado a Andújar. Es licenciado en Bellas Artes, en las especialidades de restauración pictórica y escultórica, dedicándose profesionalmente a esta labor, principalmente en los campos de pintura sobre tela y tabla, mural, escultura policromada, piedra, restauración de dorados, retablos, tronos procesionales, forja, etc... Se considera un amante del arte y de la naturaleza, respetando e intentando disfrutar del magnífico legado que conservamos.



Como supongo que tu currículum será muy extenso por la cantidad de obras intervenidas, cítanos algunas de las obras más importantes dentro de tu currículum.

Si, la verdad es que más de 20 años conservando y restaurando nuestro Patrimonio dan mucho de sí.

Desde el comienzo creo que he tenido suerte de poder intervenir obras de gran calidad. En mi etapa granadina, participé en la restauración de obras de autores tan importantes como La Vigna Fontane, Pablo de Rojas, Retablos del siglo XVIII, Correggio, etc.

Posteriormente, en mi etapa en Andújar, son casi todos los grandes maestros del arte los que han pasado por mi taller. Hay obras de Martínez Montañés, Alonso Cano, Sebastián Martínez, Duque Cornejo, Maestro Bartolomé, Los Mora, Bernardo Asturiano, Sebastián de Solis, Salvador Carmona, Escuela italiana, de Murillo, etc.

Asimismo, también importantes pintores y escultores contemporáneos, tales como Mariano Benlliure, Castillo Lastrucci, Sebastián Santos, Castillo Ariza, Palma Burgos, Navas Parejo, Ruiz Olmos, Sánchez Mesa, Martínez Cerrillo, hasta un largo etcétera. Asimismo, hay multitud de obras de gran calidad que son anónimas.

En piedra y arqueología, numerosas obras muy importantes, tanto en Jaén, Baeza, Córdoba, Andújar y Alcalá la Real.

 Cristo de la Agonía de Mariano Benlliure (Santuario de Ntra Sra de la Cabeza de Andújar)
Antes y después de su restuaración

El arte, ¿es una vocación para ti? Cómo nace en ti el interés por el arte.

Es pura vocación. Una de mis grandes pasiones junto con la naturaleza y fotografía de la misma. Creo que desde pequeño siempre he estado rodeado de un ambiente cultural muy rico, en el que se valoraba mucho cualquier disciplina artística. Mi madre, podía haber sido una gran pintora, pero nada de nada, por no tener tiempo para desarrollar su arte. Mi hermana también se dedica a la pintura y diseño de interiores. Es la responsable del diseño del actual museo del Santuario y realiza a menudo exposiciones de pintura.

Creo que Andújar es una ciudad cuna de artistas. Hay muchos, y muy buenos en casi todas las disciplinas. Estoy encantado de poder formar parte de ese colectivo. En cualquier ambiente relacionado con el arte, siempre alguien conoce algún compañero de mi querida ciudad. Todos son magníficos profesionales y desarrollan su trabajo de forma admirable.

En la familia era muy importante el dedicar gran parte de las vacaciones a la cultura, a la visita de monumentos y ciudades, museos, exposiciones. Creo que de todo eso se bebe, y sirve para despertar aún más cualquier inquietud artística.

Es cierto, que ya con los estudios de Bellas Artes, te sumerges en un mundo riquísimo, único, especial, donde te rodeas de una atmósfera imposible de explicar, casi mágica, y te das cuenta de cuan importante es el arte en la vida. Fueron años de bohemia, exposiciones, viajes, conciertos, tertulias, excursiones, risas, amistad, compañerismo, trabajo, esfuerzo y estudio. Me quedo corto para definir mi etapa universitaria. Mi recuerdo son grandes amistades, y siempre una sonrisa.

Restauración sobre tela

La primera obra que restauraste.

Bueno, dentro de la formación Universitaria, ya se comienza con tratamientos en obras auténticas. Me acuerdo, que estuvimos practicando con unos lienzos de retratos para del Obispado de Granada, así como con fondos del museo arqueológico, procedentes de nuestra última y desgraciada contienda civil. Allí, se hicieron campañas importantes, como la restauración de retablos y esculturas de grandes autores.

Fuera de la Facultad, mi primer trabajo fue la restauración de las pinturas murales de la Iglesia de San Pedro, en Granada, dentro de un programa de recuperación de pinturas murales en la acera del Darro. Aquel trabajo resultó premiado con el premio Europa Nostra. Lo que más recuerdo era el frío. Era realmente insoportable. Estábamos en la calle, sobre el río Darro a -7ºC algunos días. Fue un trabajo muy bonito y duro a la vez.

Desde el punto de vista de imaginería, las primeras obras fueron de Granada y de algunos pueblos Alpujarreños. Dos largos años rodeado del arte granadino, el cual es cautivador y original como el solo.

En esta serie de fotografías se puede observar una talla de San Antonio Abad. 
En la primera se ve que está muy dañado y repolicromado, en una segunda el estudio radiográfico, otra del estucado. Por último se muestra como quedó tras la restauración.
Todas las fotografías muestran detalles de su cara.


El último trabajo que estás realizando.

Siempre estoy con varias obras a la vez. Eso me permite el poder repartir el trabajo entre las mismas, y que todo se haga más fluido y menos monótono. Recientemente, he finalizado la restauración del Ecce Homo, Patrón de la localidad Cordobesa de El Carpio, y actualmente estoy con San Isidro, Patrón de Fuerte del Rey y unas yeserías del desaparecido convento de Trinitarias de Alcalá la Real (Jaén).

Como colofón, estoy llevando a cabo el Control de Calidad y parte de la documentación de la restauración del Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla. Creo que lo máximo que puede aspirar un restaurador de retablos como es mi caso.

Ecce Homo de El Carpio (Córdoba), una de sus últimas intervenciones.
Antes y después de su restauración

La obra más importante que hayas intervenido a lo largo de tu carrera como restaurador.

Muy difícil contestar a esa pregunta. Serían demasiadas obras. Algunas por la importancia de su antigüedad, autoría o devoción.

Participar en la Magna Exposición Andalucía Barroca 2007, me permitió restaurar y supervisar multitud de obras de primer nivel. Como restaurador en la Junta de Andalucía pasaron por mis manos obras de Jacopo Fiorenttino “El Indaco”, Juan Ramírez (pintor de Corte de Isabel la Católica), los Raxis, Luis Salvador Carmona, Sebastián Martínez (compañero de Velázquez), Pedro Atanasio Bocanegra, José Risueño,…

A nivel particular, he restaurado obras de Martínez Montañés, Alonso Cano, Risueño, José de Mora, Palomino, Picasso, Vázquez Díaz, el mismo Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla. Son muchas obras. Hay que recordar, que el arte en España es de primer nivel mundial, y tan solo Italia puede compararse. Son los dos países con mayor riqueza artística.

Fotografía de la restauración de un lienzo de José Risueño para Andalucía Barroca 2007 para la Junta de Andalucía


Tu vinculación con la Virgen de la Cabeza.

Total. Desde siempre, como hijo de Andújar, la devoción hacía nuestra Morenita era mágica. Recuerdo cuando aún era muy pequeño, que me llevaban al Cerro, y no era capaz de distinguir a la Virgen. No la veía entre el rostrillo, coronas, el manto, etc.

Cuando se me presentó la oportunidad de la restauración, tenía como una corazonada de que podía ser el afortunado. Eran muchos los candidatos. Al final, confiaron en mí, cosa que tengo que agradecer al Prior del Santuario el Padre D. Jesús Herrera, y al Hermano Mayor D. Francisco Expósito Mena. Fueron claves en la decisión final, a los cuales siempre le tendré un cariño especial, no solo por su confianza, sino por las muestras de humanidad, cariño, respeto y profesionalidad que me demostraron y me siguen demostrando. Seguramente hubo más personas involucradas que apostaron por mi, pero no llegó a mi conocimiento.

A partir de ahí, han sido muchos los trabajos relacionados con la Virgen de la Cabeza, esperando que aún sean muchos más. Siempre que se me plantea alguna restauración relacionada con la Virgen de la Cabeza, lo considero como algo especial en mi vida, como una nueva muestra de agradecimiento hacía mi.

José Luis Ojeda trabajando en su taller


Como restaurador, ¿qué es lo más interesante que te has encontrado dentro de tu trabajo?

Cada obra es interesante por si misma. Unas por su belleza, antigüedad o su autoría, otras por ser un reto desde el punto de vista de restauración. Hay muchos momentos que me han resultado emocionantes, como el descubrimiento de alguna firma, algún documento interno que no se sabía de su existencia, Alguna obra que parecía mediocre y que varias capa de repolicromados se mostraba en su máximo esplendor con una calidad impresionante. Son muchas vivencias, cada una con algo diferente.

Desde el punto de vista devocional, la restauración de la Virgen de la Cabeza me marcó mucho. Fue una enorme responsabilidad, no podía defraudar a las personas que habían confiado en mí. Estaba ante mi Virgen de la Cabeza, la que todos veneran. Una cantidad de sensaciones y emociones me embargaban a diario. Tenía que separar esto de mi profesionalidad y rigurosidad en los tratamientos. Conforme pasan los años, más importancia le doy a aquellos días tan especiales.

 Restauración de mural

¿Que formación consideras necesaria para poder restaurar obras de arte?

Indudablemente, al igual que para el resto de profesiones, existe una formación académica imprescindible. A nadie se le pasa por la cabeza un médico autodidacta, un dentista aficionado, o un abogado que lee algunos libros y se pone a trabajar. Incluso, dentro de las distintas carreras, hay especialidades muy diversas. Un cardiólogo, seguramente no se atreverá a escayolar una pierna, o un profesor de matemáticas no ejercerá como químico.

En la restauración, hacen falta estudios superiores, tanto en las Universidades de Bellas Artes en las que exista esa especialidad, tanto en la Escuela de Restauración en Madrid. Incluso, dentro de estas carreras, habrá que elegir o completar estudios para las distintas especialidades. Otra cosa muy importante es la experiencia. Unos buenos años de rodaje y formación en cursos, talleres, congresos, etc., dan una garantía de resultados, ya que en una Facultad no se aprende tod. Luego, tenemos que trabajar con obras de arte, irrepetibles. Mientras más formado estés, mejor y más seguros serán los resultados.

Actualmente, personas sin formación específica, tales como algunos imagineros, pintores, escultores, etc., intentan restaurar nuestro Patrimonio de forma impune. Sus criterios, materiales y resultados son totalmente distintos a los de los restauradores. Si a mi me pidieran realizar alguna escultura, lo remitiría a un escultor de confianza para tal labor, pero no me atrevería a algo que no es mi campo (aunque también cursé estudios de escultura). Creo que habría que controlar esto, para que cada uno se ciñera a su especialidad, y si hiciera falta, se colaborara entre las distintas disciplinas para optimizar los resultados.

Me aterrorizan los resultados de restauraciones que modifican totalmente la obra a capricho del responsable o artista de turno. Creo que el respeto hacía una obra de arte, hecha por un artista determinado, en un momento determinado, es la base fundamental de la restauración. Hay que intervenir en la materia afectada, respetando todas y cada una de las características con las que la obra fue concebida.

Algunas veces me llegan de Cofradías y me dicen que si les puedo cambiar la carao la policromía, porque no les gusta o cosas similares. Mi respuesta es siempre la misma. “Si no te gusta, cámbiate a otra Hermandad que te guste, y no modifiques a capricho una obra de arte”. Creo que aquí, las Hermandades y Cofradías, curas y el Obispado, tienen mucho que controlar para que no se hagan barbaridades.

Por mucho que guste una obra transformada en una intervención no llevada a cabo por un restaurador, tenemos que saber que se ha perdido una obra de arte que nos legaron nuestros antepasados, ya que para modificarla siempre existe la posibilidad de hacer una nueva con las características que se quieran.

No hay más que ver algunas intervenciones en las que las obras parecen otras totalmente distintas, o incluso el escandaloso Cristo de Borja, que aunque ha suscitado tanto interés, ha sido a consta de tapar una obra del siglo XVIII.

Por tanto, como premisa fundamental de los restauradores, tenemos el respeto hacia la obra y su autor.

José luis ojeda Navío dispone de página web: www.jlojeda.es
También disponible en facebook: José luis Ojeda Restaurador de Obras de Arte

© Las fotografías expuestas en este artículo han sido cedidas por José Luis Ojeda, así como la entrevista ha sido realizada para este Blog.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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