La Romería a través de la mirada de Santi Jiménez Lozano

Nada sin Tí

Desde pequeño estuve a tus plantas aunque no soy capaz de recordar aquella primera vez que estuve ante Ti, bajo esa mirada que clama al cielo e intercede por nosotros.  Sin ser de Andújar, yo prieguense de cuerpo y alma me estremezco cada vez que veo en la lejanía Tú bendita casa, aquella que Tú escogiste para que todos fuéramos a rendirte honores. Cuando estoy ante el arco donde empiezan las calzadas que hasta Ti nos llevan, siempre pienso que estoy cruzando la puerta del cielo, en las calzadas mi corazón se acelera, te noto en cada paso, siento Tú fuerza que me atrae… Cuando ya estoy en ese pasillo mariano que nos lleva hasta Tú camarín desespero, me tiemblan las piernas al subir las escaleras… ¡Ya he llegado Madre! Ya estoy ante Tú divina presencia y ahora no se ni que decir, sólo sé mirarte mientras siento Tú paz, mientras entre mis labios se escapa una Salve hecha susurro…

Con el paso de los años he comprendido muchas cosas, todas gracias a ti. Tú has estado en los momentos más importantes de mi vida de una manera u otra y es que desde aquella primera vez que ante Ti me llevaron Tú supiste fijar en mí la Fe, la Fe del romero, la Fe mariana, esta Fe sin medida que no entiende de tiempo ni distancia, que solo entiende de Ti y que cada Abril florece sobre el talle que cuidas todo el año para marchitarse por Mayo y volver a florecer cada Agosto a cual nardo que te aroma.

Ha pasado ya otra Romería más, ya mi vida retorna a la calma, me lleno de paciencia para saber esperar otro Abril, con la certeza de que allá por Agosto te volveré a ver en la noche  mágica de tu aparición. Siento envidia sana de todos aquellos que te pueden ver con más asiduidad, pues yo tan sólo dos veces al año puedo peregrinar hasta Ti… aunque en mi corazón todos los días estás. A veces siento que no puedo esperar más, desespero y necesito de Ti… por suerte a través de la red puedo saciar mis ganas de verte y a través de esa ventanita bendita te cuento tantas y tantas cosas… mi día a día, mis logros, mis gozos que sin Ti no serían posibles o te cuento mis problemas y mis penas encontrando en Ti consuelo y fortaleza para seguir… A través de esa ventanita te puedo rezar, te puedo pedir y te puedo dar gracias.

¿Cómo hablar de lo vivido en Tú romería? Dime como Madre, si Tú eres Romería constante en mis adentros… No puedo expresar lo vivido, son demasiadas las sensaciones que se agolpan cuando mi espera acaba y estoy en tu Cerro. Son días en los que siento estar en el mismo cielo, ese Tú cielo que me ofreces y me regalas. ¿Cómo narrar lo vivido si el tiempo me arrebato este sueño? ¿Cómo, Madre, cómo? Hoy la nostalgia embriaga mi alma, podría narrar lo que he vivido en hechos pero narrar lo que he sentido, me sería imposible… Sólo Tú Madre mía sabes los nombres de esos sentimientos, de esos escalofríos que erizan mi piel a Tú vera, de esos latidos que palpitan en mi pecho cuando entre la vieja reja te encuentro, de esa fuerza que me posee y se hace voz para gritarte un ¡Viva la Virgen de la Cabeza!, o de ese suspiro cuando sé que es la hora de marchar, sólo Tú lo sabes… ¿Sabes una cosa Madre? Nunca me lo desveles, te pido que guardes siempre ese secreto para estar por siempre envuelto en Tú magia infinita. ¡Eres la causa de mi alegría!, ¡Consuelo de mis penas!, ¡Refugio de mi soledad!, ¡Llanto y lágrimas entre repique de campanas!, ¡Risas y sonrisas en amistad!, ¡Luz que aventura la aurora!, ¡Columna de Esperanza entre varales!, ¡Tú… mi Reina del Cielo y mi altar!.

Una vez más, ya se apaga la llama de aquella vela que te prendí, que dejé sobre aquellos viejos muros y que el viento quiso mitigar…ya sin fuerza aún alumbra mi plegaria en la cerrada noche de la Sierra. A cambio Tú me das Tú Luz, me indicas que eres el Faro que guía. No me dejes nunca fiel Reina celestial, pues sin Ti… yo no soy nada. 

... por Santi Jiménez Lozano

© ANDÚJAR PEREGRINA

Comentarios

  1. Uno de los sentimientos más bellos y profundos que he leído hacia la Reina del Cielo. Que bello compartir lo que esconde el corazón, lo que nuestra alma nos dicta para escribir con el sentimiento.
    Un abrazo Santi.

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