de pueblos marianos... Valdepeñas (Ciudad Real)

Días soleados en las eternas llanuras, de labradas tierras, de esfuerzo y trabajo, de historias y leyendas... En la calurosa tarde de verano también se dibuja la silueta de la Virgen Madre y Reina, cuando cae el sol, cuando las vecinas valdepeñeras, sacan a la calle sus viejas sillas de mimbre y sentarse en compañía, para contemplar la tarde del pueblo, dejar pasar la vida entre historias de patios y corrales.


Voy caminando por el canal, donde tropiezo con la escuálida figura del hombre imaginado, que armado y acorazado, preside la vida en Valdepeñas, como ajeno al tiempo, buscando historias escritas por tan singular pluma de oro, Miguel de Cervantes Saavedra, quien tuvo el honor de inmortalizar uno de los acontecimientos sociales más importantes de época, la Romería de la Virgen de la Cabeza, pregonando tan mágico lugar, tan bella Señora, su grandeza, tan multitudinaria fiesta.

Camino sin apartar la vista del caballero de la triste figura, sobre quien revolotean las golondrinas jugando a perseguirse con insistentes gorgojeos, perdiéndose en las calles del pueblo, para volver con sus alegres trinos coronando el atardecer.

Es tierra mariana, de seca elegancia, de silencioso procesionar acompañando a la Señora, de peregrinar  por las interminables llanuras, escenario de batallas imaginadas, de molinos y vendimias, de tabernas y buen vino... y de grandes recuerdos de esos momentos vividos. Sin quererlo, sus calles me traen a esa gente con quien un día compartí parte de mí.


Desde las eternas llanuras hoy vuelves a Ella, Valdepeñas peregrina hasta alcanzar la cima de los altos montes serranos y venerar a la que tanto quieren, a quien acercan sus plegarias, a la que rezan en la distancia de su persona con la cercanía de su alma, a la Reina de Sierra Morena, su Virgen de la Cabeza.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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