La ciudad de Martos celebra el día grande de la Virgen de la Cabeza

En la mañana del Domingo 8 de Septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, la ciudad jiennense de Martos se convertía en centro de peregrinación de cientos de devotos de la Santísima Virgen de la Cabeza. Hasta Martos se acercaron 17 de las cofradías filiales de la Morenita que se hayan repartidas a lo largo y ancho de la geografía española y seis cofradías marteñas. Peregrinos y romeros se dieron cita en una mañana de sol y esplendor, jornada dedicada a la Virgen María... Martos mostraría a la Virgen Morenita, que engalanada de reina, saldría de su templo para bendecir a sus hijos.




Pasadas las diez de la mañana, la Morenita era trasladada desde su altar del Convento de la Santísima Trinidad hasta el templete procesional que estaba en el exterior portado por los anderos, desde ese especial momento comenzaba la procesión. Los cohetes crujían en el aire, anunciando que la Virgen de la Cabeza se encontraba un año más con su pueblo, arropada por cientos de personas que la esperaban en cualquier rincón de las calles marteñas.



El colorido de la procesión realzaba la belleza de un pueblo que venera y honra profundamente a la Patrona de la Diócesis de Jaén. La Morenita vestía un manto con bordados en oro sobre terciopelo rojo. El adorno floral de rosas rojas iluminaba el templete de la Madre de Dios, y su perfume celestial de jazmines sobre sus dedos, calaba en el corazón de cuantos estábamos junto a Ella.




Martos demuestra que tras los siglos es una ciudad mariana, devota y fiel, a los pies de la Morenita. Tremolando banderas, rompiendo en aplausos y rajados vítores a la Madre de Dios. Desde Sierra Morena, bajaba la suave brisa que acariciaba cada rostro de los marteños, que como en reverencia saludaba a la Señora, en los amplios campos de olivos del Santo Reino.

 

 Tras cuatro horas de procesión, la Morenita volvía a su morada, donde aguardará un año más hasta llegar de nuevo el momento en que Martos salga a sus calles para vitorearla, pasearla y agasajarla en piropos, siempre Reina, siempre Madre.


© ANDÚJAR PEREGRINA

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