Crónica Fiesta de la Aparición de Nuestra Señora de la Cabeza 2014

Comenzaba en la tarde del 11 de Agosto y se extendió hasta bien entrada la madrugada, a la espera del amanecer del 12 de Agosto. Andújar celebraba el 787 aniversario de la Aparición de la pequeña imagen de la Virgen llamada de la Cabeza. En este artículo voy a narraros una historia, la historia de un corazón que hoy, después de casi ocho siglos, sigue latiendo en las entrañas de mi tierra, una tierra que sirve de manantial de donde mana una fe inquebrantable, donde no existen fronteras, y donde la pasión, devoción y amor hacia la bendita imagen de la Virgen conocida como la Morenita, se extiende hacia tierras lejanas, de donde vienen gentes sencillas a contemplar la grandeza de la más universal devoción, mi Patrona, la Santísima Madre de Dios, mi Virgen de la Cabeza.


Antes de escribir estas líneas me propuse ser objetivo, pero perdonadme si no lo hago, puesto que el sentimiento me puede, vence a la razón, y el corazón se apodera de mi ser y no podría hacerlo de otra manera. Tenía una cita, el punto de encuentro, en la casa de la Cofradía Matríz de Andújar, donde todo estaba preparado, dispuestos a caminar sobre la vieja calzada para llegar a Ella. Las banderas ya no son abrileñas, ya no pertenecen al tiempo, ondean cuando quieren buscarla, buscan su mirada... siempre su mirada, de abanderados aferrados a damascos que caminan orando a la Señora. En hermandad, los primeros compases ya suenan, y los vientos serranos se encargan de repartir plegarias, de golpear los ecos a compás de sevillanas y dejar que el corazón nos guíe.


Alcanzamos la cumbre para llegar a nuestra casa, su casa, la casa de cuantos buscamos cobijo bajo su manto. Rompiendo en aplausos entran banderas, entre vítores... el gentío se agolpa para sentir el momento... Las campanas repican, Andújar está frente a su Santa Madre, cuantos vítores hacia Ella, cuanta pasión en las miradas... una vez más, que se detenga el tiempo.
Mientras tanto, una enorme caravana de vehículos se dirigen hacia el Santuario, como luciérnagas en la noche, Sierra Morena toma un color diferente, el gentío toma lugar en cualquier lugar del cerro, todos quieren ver a la Señora, estar junto a Ella en tan singular noche agosteña.



Los anderos se han formado en piña bajo los varales que portarán sobre sus hombros para pasear a la Virgen Morenita. Contemplarlos me lleva a tantas romerías, tantas noches abrileñas... que por un instante confundo el momento. Llegar al templete procesional de la Señora es prácticamente imposible, es inaccesible, yo diría que son cientos, se apelmazan para buscar un pequeño hueco donde arrimar el hombro.

La Cofradía Matríz se encuentra en la lonja del Santuario, tras la presentación a la Patrona, se dispone a recibir a las 70 cofradías que han llegado hasta la Basílica para participar en los actos que conmemoran tan importante efemérides. Una a una, saluda a su Matríz, estandartes y banderas, abrazos y saludos... y frente a Ella, vítores, aplausos, dedicatorias, poesías y palabras de amor a la Reina y Madre de nuestras almas.


Cae la noche en Sierra Morena, y la Cofradía de Colomera, tras saludar a la Matríz de Andújar, se dispone a rendir honores a la Virgen de la Cabeza, fiel testimonio del humilde pastor Juan de Rivas. Es difícil describir ciertos momentos, las miradas se alzan, todos contemplan a través del cristal que nos separa del camarín a la Santísima Virgen de la Cabeza. Ha llegado el momento. Andújar hace el esfuerzo de abrir el pasillo por donde ha de pasar la Virgen. Es impresionante como se alzan las voces en vítores a la Señora, rompen en aplausos... ya cogen a la Virgen de su camarín, será un trayecto pequeño hasta llegar al templete que la llevará hasta el altar exterior, pero es indescriptible lo que se puede vivir en instantes por la gran carga emocional que recoge tal momento.
Ahí está mi Morenita, como le gritan "guapa", como sollozan, los aplausos y el griterío que la aclaman hacen que me emocione, y por instantes he de apartar la cámara que siempre me acompaña para poder coger postura... una avalancha de fervor incontrolada gritan su nombre... ya está la Morenita sobre sus andas.



Las campanas vuelven a repicar, nos cuentan la historia, el milagro, el curioso suceso que la noche del 11 al 12 de agosto de 1227 cambió el modo de sentir de mi pueblo, y es que Andújar, pese a quien pese, no se entiende sin su Patrona. Y esto amigos, hay que vivirlo y sentirlo para poder entender lo que os narro.
La salida fue limpia, rápida, y la Virgen Morena brillaba en la noche serrana como la estrella más preciada del firmamento. Lucía un manto rosa, el cual fue donado por una familia que nos contaba la siguiente historia: "Una niña había soñado con la Virgen de la Cabeza, la cual se le mostraba con un manto rosa. Subieron al Santuario y al ver que no lo llevaba, esa familia recogió fondos y le confeccionó este precioso manto". La saya de la Virgen y mantolín del Niño pertenecen a la terna que realizara el bordador andujareño Pedro Palenciano Olivares para el año de la Conmemoración del Centenario, año 2009. El juego de coronas y rostrillo datan del año 1960, Recoronación de desagravio.



Ya pasea la Morenita en la serranía, a modo de traslado, los anderos la llevan hasta el altar exterior donde se celebrará la Santa Misa tras el rezo del Santo Rosario. Las cofradías filiales rodean el altar abarrotando de este modo la cumbre del cerro de la Cabeza. Ahora, todo el cerro es un templo donde todos sus hijos estamos en el mismo camarín. La noche serrana, con su océano de estrellas, es un singular escenario que engrandece más si cabe la belleza del lugar y de tan mágico momento. Las banderas escoltan a la Señora, y Ella, Reina soberana y Madre celestial nos acoge con su manto y calma las más enojadas almas con su maternal mirada.



Son las una de la madrugada, y sin saberlo, estoy cerca de vivir uno de los momentos más emotivos de la noche. Ha terminado la Misa, las cofradías ya desfilan por las calzadas. Todo está preparado para el segundo traslado. La imagen de la Morenita abandonará el altar exterior donde ha presidido la Misa para volver nuevamente a su templete, esta vez, para procesionar por los aledaños de su sagrado Cerro, donde la esperan miles de personas. 
La Virgen es portada en brazos nuevamente, una avalancha de fieles quieren verla de cerca, quieren abrazarla con la mirada, hablarle con el corazón. La Virgen, portada en brazos de los hermanos mayores de Andújar y Colomera, presidente de la Cofradía Matríz y representante del Ayuntamiento de Andújar, avanza lentamente entre el clamor de su hijos. Se oye cante por sevillanas... es el coro de la Cofradía Matríz, encaran a la Morenita con sus rostros y se produce una emoción indescriptible, incomparable... los cantes sollozantes de emoción hacen que el tiempo se pare, que todo se resuma en tan mágico instante... valió la pena estar aquí y vivir para sentir... no pude vivir un momento tan de Andújar. Lágrimas en los rostros, el corazón se encoge y la Virgen de mi alma avanza entre los fuertes vítores que el hermano mayor lanza para ser respondido por el gentío que se agolpa para verla. 


Ya está la Morenita en su templete y sus anderos se disponen a llevarla, ahora son ellos quienes son dueños de tan preciado tesoro, llevan a su Santa Madre. Con el mayor respeto y cariño que se puede tratar a quien te da la vida. Ellos la llevan, la sienten, la muestran a quienes esperan con impaciencia en la madrugada. Sierra Morena es una oración, los aplausos, vítores y cantes se vuelven rezo.
La Morenita llega a la plaza del poblado, bajo el arco que da acceso a las calzadas Ella ilumina los corazones de las miles de personas que la esperan. Todos quieren captar el momento, y los flashes de las  cámaras de fotos y teléfonos móviles son los protagonistas, todos alzan las manos para llevarse el recuerdo, los aplausos y vivas se suceden, paran el paso de la Virgen tras los cantes de gentes que la aclaman. Cuanto quieren a la Señora... su paso es lento y poco a poco se va retrasando el regreso a su templo.


Andújar la espera en su casa de cofradía, el coro vuelve a cantar y el gentío se agolpa, los anderos golpean con sus manos los varales a modo de aplausos.Vamos ganando altura para llegar al templo. El paisaje que se divisa es de ensueño, observo con atención cada momento, y así retenerlo en mi memoria y poder recordarlo cuando mi mente se distraiga en este baúl de sentimientos, romerías y apariciones agosteñas.


Las campanas del Santuario repican anunciando que la Virgen vuelve a su templo. Es uno de los momentos álgidos. Las emociones se desbordan y el traslado de la Morenita desde su templete hasta su camarín se vuelve delirio. Vuelven a la Virgen para que el gentío que abarrota el Santuario la puedan ver... y los fuertes aplausos y clamores a la Morenita hacen que los ojos se empañen de lágrimas. La Virgen vuelve a su camarín, pero estará cerca de sus hijos, estará expuesta en devoto besamanto para que todos puedan besar su manto y poder contemplar su cara de manera única. Es una oportunidad que la Cofradía Matríz ofrece para llevar a las personas a su bendita Madre, hacerla cercana y cumplir el anhelo de cuantos sueñan con Ella.


Es bien entrada la madrugada, y cientos de fieles aguardan el momento bajo las estrellas para poder llegar a la Morenita, tocar y besar su manto, pedirle cuanto necesitan y agradecer cuanto tienen... Ella no volvería a su trono hasta que todos hayan llegado hasta su divina imagen. Ahora miles de personas en cualquier parte del mundo soñamos una nueva Primavera, un nuevo sentir, un nuevo y luminoso amanecer que nos lleve a vivir tan intensos momentos. Son muchos años de vivencias, he podido comprobar, que da igual que sea Romería y la celebración de su aniversario en la Aparición, peregrinación o día de convivencia, un fin de semana o cualquier día laboral... la grandeza de esta singular devoción no tiene fronteras, no entiende de edades ni lugares, ni horarios en el tiempo. Cuando Ella nos llama son miles de personas las que caminan hasta las entrañas de Sierra Morena, es muy grande esta devoción... he comprobado el amor que se le profesa a esta Virgen pequeñita y morenita, la expectación e interés que despierta, el sentimiento que se ancla en nuestros corazones de por vida... es la grandeza singular de una de las devociones más universales, la de mi Patrona, la Virgen de la Cabeza. Se han cumplido 787 años de su Aparición.


© ANDÚJAR PEREGRINA

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