En la soledad de mis días

En la soledad de mis días, en los de tormenta, aguacero y frío, cuando la serranía se encuentra desierta de romeros y peregrinos, donde no se oyen los vivas ni el redoblar del tambor. Esos días donde no veo el alegre colorido de las banderas ondeando al viento, donde no suenan campanitas a tu paso ni el murmullo del gentío. Esos días que el tiempo se ha encargado de dejarlo en el pasado formando un bonito recuerdo en mi mente... esos días.

Siempre te soñé en terciopelo rojo, siempre anhelé estar contigo en la soledad de mis días, y te encuentro como mi corazón recuerda aquella mañana de mi niñez... en terciopelo rojo. Hoy no busco a mi gente, ni alegres corrillos de vino y cante, tampoco noches de relente bajos los pinos, no busco mulillos, ni colgar mi medalla en mi pecho, ni petaladas ni cohetes, estandartes ni piticos... tan solo quiero verte.

Que tiene este santo lugar que en sus frías noches cuando el mundo duerme, cuando los caminos descansan del peregrinar perenne, tu mirar me llama eternamente.
Hoy, de esos días que atrás dejo, en el olvido, todo lo que a Tí te envuelve. Me quedo con tu imagen, tu silueta divina, tu dulce mirada, sin importarme las manos que modelaron tu rostro, ni quien te viste ni custodia. Hoy salgo a tu encuentro en el más absoluto silencio para encontrar la pura esencia, hoy salgo a tu encuentro para encontrar lo que busco, ni más ni menos... que mi Virgen de la Cabeza.

© ANDÚJAR PEREGRINA

No hay comentarios:

Publicar un comentario