La Morenita bendice a sus hijos en el día de la Peregrinación Blanca

Uno de los días más emotivos del año en la devoción a la Virgen de la Cabeza es el Domingo que se celebra la llamada Peregrinación Blanca, donde acuden fieles desde todas las partes de nuestro país a ver a la Morenita. Hasta aquí podría ser un Domingo cualquiera, pero en esta celebración, el encuentro con la Patrona de Andújar y de la Diócesis de Jaén toma un matíz más íntimo, y es que, la sagrada imagen de la Morenita, desciende de su camarín para ser depositada en un improvisado altar en la nave del templo a la misma altura de los fieles. Es entonces cuando los peregrinos que asisten al Santuario, experimentan ese encuentro cercano con la imagen de la Virgen. Es un corto espacio de tiempo, pero íntimo y reconfortante para los creyentes, los cuales pueden retocar cualquier pequeño objeto personal por su manto.


En esta jornada, los principales protagonistas son nuestros mayores, personas discapacitadas y enfermos. Como en la vida, ellos son siempre prioridad, pero cualquier día del año, es más difícil estar tan cerquita de la Virgen Morenita y poder ser bendecidos no solo por su manto, sino por su maternal mirada que en la jornada de la Peregrinación Blanca la tenemos frente a nosotros, por eso, son ellos los primeros en llegar hasta Ella.

A las doce del mediodía repicaban las campanas del Santuario, anunciando el comienzo de los actos. El interior del templo se presentaba abarrotado de fieles, formándose largas colas en el exterior, a la espera de poder llegar a la Morenita.
Los actos comenzaban con la procesión del Santísimo Sacramento por el interior del templo, y seguidamente se celebraba la Eucaristía. Pasadas las una del mediodía la Santísima Virgen de la Cabeza abandonaba su camarín para trasladarla a la nave principal, sobre la escalinata que separa el templo del presbiterio. Es entonces cuando comenzaba entre aplausos y vítores una larga fila de sentimientos y emociones, peticiones que recogía la divina imagen de la Virgen, reconfortando los corazones de cuantos hasta Ella se han acercado para contemplarla de cerca, a tan solo escasos centímetros y poder observar la belleza de tan venerada imagen de la Virgen María.


La Santísima Virgen de la Cabeza lucía un manto bordado en oro fino al estilo barroco sobre terciopelo rojo, con elementos vegetales y flores salpicadas por el manto, galón y fleco en oro perimetral. Dicha pieza fue donada por Lázaro Palomares, siendo hermano mayor en el año 1961.
La saya y mantolín del Niño pertenecen al terno que lucía la antigua y primitiva imagen de la Virgen de la Cabeza en su Coronación Canónica en el año 1909. El juego de coronas y rostrillo son del año 2009, regalo de sus hijos y fieles en el centenario de su Coronación Canónica.
Dicho conjunto vistió también en los últimos años a la sagrada imagen en la Peregrinación Blanca del año 2012 y 2014 y la Romería del año 2011, también lucido en la Romería de este año pero con diferente saya y mantolín.

El día de hoy ha dejado emotivas estampas que ya forman parte del recuerdo de tantas personas que ahora llegan a sus hogares con el corazón gozoso de alegría. Sobre las tres y media de la tarde, entre aplausos y vítores, la Virgen de la Cabeza volvía a su camarín, lugar desde donde reina y acoge todos los días del año a todos los romeros y peregrinos que buscan en su imagen, la luz y la esperanza.

© ANDÚJAR PEREGRINA

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