La Virgen de la Cabeza en la obra de Manuel Prados

Siempre es un placer tener en este blog artistas que de un modo u otro contribuyen en dar a conocer y engrandecer la Virgen de la Cabeza, su Romería y todo lo cultural que encierra este ámbito devocional. En esta ocasión contamos con el pintor granadino, Manuel Prados, que tras conocer su participación para la elección del Cartel de Romería 2017 hemos querido conocerle a él, como persona y artista.


El color, la forma y la expresión forman parte de Manuel desde que tiene uso de razón, desde pequeño asiste a clases de arte, hasta que inicia su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, en donde pincel y gubia en mano empezó a desarrollar su labor artística de la mano y con el apoyo de los maestros que allí ejercían, llevando a su vez a cabo sus primeros trabajos a nivel eclesiástico.

Tras ser pintor de cámara en la Basílica de San Juan de Dios, siguió formándose junto a artistas cordobeses años después, ciudad en la que tuvo la oportunidad de poder enriquecerse tanto personal como artísticamente gracias al intercambio cultural que se respiraba en la capital andaluza. 
Tras su etapa cordobesa, ya en Granada, elabora numerosos trabajos tanto para su ciudad como para toda la geografía andaluza, trabajando así para las hermandades de Semana Santa principalmente, Curia y otras instituciones.

En 2011 hace un paréntesis en su trayectoria pictórica para matricularse en confección y moda, parece algo alejado a su faceta artística, pero entre patrones y afiladas agujas Manuel supo exprimir su inspiración entre diseños de confección los cuales no dejaban indiferente. Se especializó en sastrería de caballero hasta el punto de crear una sastrería.
Tras un periodo como sastre, el tiempo hizo que volviera a coger un pincel y esta vez de una forma más fresca, pinceles que buscan en las raíces andaluzas la comunión de la tradición y la innovación. A nivel Sacro una pintura clásica de retratos correctos y guardando la esencia que marcan los cánones religiosos andaluces, por otra parte, a nivel profano, deja el mando al pincel para desembocar en una explosión impresionista de color el sabor de una tierra tan llena de matices como es Andalucía.

Dentro de la obra artística de Manuel, destacamos las realizadas para participar en el concurso para la elección del Cartel de la Romería de la Virgen de la Cabeza 2017. Se tratan de dos pinturas al óleo sobre lienzo de 70 x 50 centímetros, donde en la primera propuesta encontramos una composición en la que se imprime un estilo neobarroco, pintura que se adapta a los cánones clásicos principales que rigen los aspectos más tradicionales de las festividades religiosas andaluzas.
Por otra parte, en la segunda propuesta una pintura donde se centra la cara de la devota imagen llama la atención del espectador, en el contexto se recogen escenas vinculadas a la Romería, imitando grabados antiguos.


Háblanos de tu relación con la pintura:

Recuerdo de niño que ya dibujaba imágenes religiosas, recuerdo un gran interés por todo el legado y tradiciones  que guarda esta, nuestra tierra... y eso es que se lleva en la sangre, el sentir Andalucía y nuestra rica cultura, una tierra llena de estímulos y arte a raudales.
A los trece años tuve mi primer encargo y a los dieciséis  ya recibí mis primeros encargos para la iglesia, retablos, imágenes para sacristías... Una oportunidad que vino desde la comarca de Guadix y así poco a poco fuí haciendo cada vez más pinturas hasta llegar a la capital.  Realicé un gran número de carteles de aniversario, eventos religiosos y ferias, como el cartel del Corpus de Granada.
Años después, gracias a la difusión que suponen las redes sociales comencé a pintar para Hermandades de varias ciudades andaluzas. Ha sido enriquecedor conocer a cofrades de toda Andalucía y de fuera de ella, personas de las que siempre se aprende, y que te hacen partícipes de su sentír, su devoción e ilusión, aspectos que sin duda me infunden un gran respeto y tengo en cuenta a la hora de ejecutar cada obra.
Me considero un enamorado de María Stma. y de Andalucia... y eso aunque no quiera siempre quedará reflejado en mi obra
Las dos obras que se muestran a continuación. El cartel para la Cofradía filial de la Virgen de la Cabeza de Jerez de la Frontera para ña procesión de su imagen titular en Noviembre de 2016. Se trataba del primer cartel pintado que editaba la cofradía. Óleo sobre lienzo de 70 x 50 centímetros, representando a la Señora retratada como motivo principal de la obra y cargada de simbología. Y la Purísima de Triana, óleo sobre lienzo, con mismas dimensiones que la anterior obra mencionada. Se trata de una representación del Dogma de la Pura y Limpia Concepción de María a través de Nuestra Señora de la Esperanza de Triana.

Cual es tu vinculación con la Virgen de la Cabeza:
La devoción a la Virgen de la Cabeza la conozco desde niño,  en Granada se hace muy presente la devoción a la Señora por motivos geográficos e históricos, siendo así,  desde que tengo uso de razón he escuchado a familiares hablar de la Romería e incluso ver estampas, figuritas, elementos cerámicos y estadales. 
Siempre que pude fuí a ver la procesión de la filial granadina por las bellas calles del barrio de la Magdalena, pero a  pesar de eso,  no conocí a la Señora en persona hasta hace poco tiempo. Fuí para la fiesta de la Aparición en un viaje que organizó un grupo de devotos granadinos,  aquella vez supuso la oportunidad de tener una primera toma de contacto con la Señora, una visita repleta de emociones y reflexión
Más tarde, sin esperarlo, recibí el encargo para ejecutar el cartel de la Cofradía jerezana de la Cabeza. Así conocí a romeros ejemplares, romeros que a día de hoy guardo un gran cariño, los cuales en aquel momento fueron verdaderos maestros sobre la Romería. Fué una relación en la que me explicaron el por qué de las cosas, las impresiones... las sensaciónes, y lo más importante, me demostraron y contagiaron el amor y la devoción tan grande que profesan a la Señora. 
Poco a poco todo se fué volviendo más cercano, conocí a más romeros que aún me acercaron más a la Virgen, conocí cofradias filiales, visité Colomera, localidad que tengo bien cerquita... y gracias a todo esto desde entonces,   el Santuario se ha convertido en un refugio al que acudir de forma periódica, un lugar en el que para mi, y para muchos se detienen las agujas del reloj y solo queda la inmensidad de María.

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