Emotiva procesión de la Morenita en la Romería del año 2012

Imprevisible, singular, espectacular... así se nos presentaba la naturaleza el último fin de semana de Abril en las entrañas de Sierra Morena. Cielo encapotado que por momentos nos dejaba ver un tenue rayo de sol que enfocaba el majestuoso Santuario de la Morenita, incesante lluvia que nos dejaba en esta Primavera, o el arcoiris abanderando el Cerro de la Cabeza como si de una postal se tratara. Pero de los muchos momentos vividos, cada Romería es diferente, te despierta sentimientos escondidos en el alma que arrecian ante las adversidades de la vida, en el caso que ahora os narro, despierta el sentimiento más puro ante las inclemencias del tiempo... el último tramo hasta llegar a su morada.


Para muchas personas, solo agua... o granizo, mal tiempo, fue así sin más. Para los que estuvimos a su lado, el espejo de la fe donde nos solemos mirar nos mostraba otra cosa:
Último Domingo de Abril, Día grande para la cristiandad. Miradas al cielo, repican las campanas anunciando la salida de la Señora Celestial, y una vez más se confirma el hecho prodigioso ante los ojos de los fieles que coronaban la cima del Cerro, "dejó de llover" y la Virgen de la Cabeza se encaminaba a bendecir a sus hijos. Cada uno metido en su propia Romería Interior, ante la llamada de nuestros sentimientos, ajenos a lo que estaba por llegar. Tras realizar el camino tradicional, vuelve a su Templo haciendo parada obligatoria en la Casa de la Cofradía Matríz de Andújar, entre vítores, aplausos, cánticos a nuestra Reina... pero el cielo amenazaba, se oscurecía y se tornaba a gris con fuerte viento que anunciaba una fuerte tormenta. Los que estábamos caminando para alcanzar la cumbre del Cerro contemplábamos como desde la lejanía caían en forma de cortina lo que creíamos sería agua... era inminente, nos alcanzaría.


Las banderas de la Cofradía Matríz ondeaban con más fuerza que nunca, la gente empezó a ponerse nerviosa por ver lo que en poco tiempo se nos venía encima... relámpagos... el gentío comenzó a correr para guarecerse de lo que dábamos por hecho, pero un numeroso grupo de fieles se apresuraron, pero al lado de la Virgen de la Cabeza, como si de un gran refuerzo se tratara, un gran batallón formado por fieles y devotos, y dejamos que sucediera.


De repente oscureció y el estruendo de los truenos y relámpagos dio paso a un fuerte viento acompañado de grandes gotas de agua, y en segundos, comenzó a azotarnos una enorme granizada... era el tramo final, fueron veinte minutos lo que nos quedaba para llevarla de vuelta a su Basílica, pero lo acontecido durante este corto período de tiempo bien vale una vida.
Las imágenes que aquí os muestro dan cuenta de ello, para los que vivimos esos momentos... no fue el agua, ni el granizo, ni el viento... fue el gran sentimiento el que nos azotó y nos despertó del letargo, el que nos trajo un sentimiento puro y lleno de vida, de un gran significado que todos pudimos entender, porque todos leímos con el corazón el mismo lenguaje... nos reforzó el amor a nuestra Fiesta Grande, a nuestras raíces, a nuestros semejantes, a la vida, a nuestras tradiciones, nuestra fe a Ella, nuestra devoción creció como creció la lluvia, creció el respeto a las cofradías filiales de la Santísima Virgen de la Cabeza, que heróicamente aguantaron la fuerte tormenta sin moverse del lugar donde esperaban ver pasar por última vez a la más grande de las glorias... la Reina de Sierra Morena.


Los anderos aunaron sus fuerzas para elevar a la Morenita hasta lo más alto de la Serranía, sus fieles devotos rodeaban a la Virgen como si de un muro se tratara. Los padres trinitarios levantados para tapar con sus hábitos a la Imagen, la cual fue protegida por plásticos. Las personas que estuvimos allí vimos lo necesario para alimentar el alma de fe, ni siquiera yo soy capaz de describirlo debidamente, ya que hay momentos inexplicables, sentimientos indescriptibles.

Las cofradías veían a su Virgen pasar ante ellos y le gritaban "guapa", vítores que enronquecían gargantas, lágrimas que se fundían con la lluvia, rostros de alegría, rostros de tristeza. Gentes que entrelazaban sus brazos formando una cadena humana para llevar fuerza a los anderos... ya está la Morenita en la lonja del Santuario... un año más, un año distinto... un año que nos ha colmado de paz y que nos ha cargado el corazón del sentimiento más puro hacia Ella.


En el interior del Templo la muchedumbre esperaba impaciente la llegada de la Morenita... una calor humana que contrarrestaba con el frío que hacía en el exterior. Un griterio ensordecedor acompañado de vítores y fuertes aplausos cuando la Virgen de la Cabeza se encontraba ya en su morada, la despojaron del plástico que la protegía y se producía el emotivísimo traslado desde su templete hasta su camarín serrano donde permanecerá para guiar nuestras vidas, para bendecir al mundo.
Una Romería de fe, con momentos que ya forman parte del recuerdo, pero que nos engrandecen como personas, y nosotros, a través de momentos como los vividos esta Romería, engrandecemos a gentes que venidos desde la lejanía elevan su mirada hacia Ella.


A sus cofradías filiales, a su Cofradía Matríz, a sus anderos, a los Padres Trinitarios, a sus fieles, a sus devotos... llevad siempre en vuestros sueños la Virgen de la Cabeza.