Visita de la Virgen de la Cabeza a la ciudad de Jaén

Rosa de Oro a la Bienaventurada Virgen de la Cabeza

Tal día como hoy, 22 de Noviembre, hace ya ocho años, en la S.I. Catedral de Jaén, se condecoraba a la imagen de la Virgen de la Cabeza con la Rosa de Oro, otorgada por el Papa Benedicto XVI e impuesta dicho día por el Obispo de Jaén D. Ramón del Hoyo López. Es la primera imagen de la Virgen que recibe tal condecoración en España.



22 de Noviembre de 2009. El día amanecía bajo un cielo gris, las cofradías y hermandades de Jaén, así como las de las distintas localidades invitadas a la misa principal, iban entrando a la Catedral.
Para tal evento, la comisión organizadora del Obispado de Jaén advirtió de la imposibilidad de acceder a la Catedral por estar completo el aforo. La misa se pudo seguir desde la pantalla de televisión colocada en la Plaza de Santa María., la cual presentaba un lleno total, que se extendía allá por donde tenía que pasar la Sagrada Imagen para despedirse de la capital.



Desde el exterior se pudo ver como el obispo se acercaba a la Morenita para colocar junto a Ella la Rosa de Oro, ante tal visión, la muchedumbre rompió en un aplauso y vítores que se oían entre el gentío.
Sobre las 11:30 de la mañana, las puertas de la Catedral se abrieron, de donde comenzaron a salir y a desfilar las 400 hermandades y cofradías que asistieron a la misa de despedida.
Tras un largo desfile de estandartes, simpecados, banderas y bacalás, pasaba el mediodía cuando la Cofradía Matriz salía de la Catedral anunciando que la Sagrada Imagen de la Patrona de la Diócesis salía a la calle, (tras una semana de estancia en la capital, arropada por sus hijos), para pasear por las calles del Santo Reino y despedirse, para volver a su Santuario de Sierra Morena.



Y así fue, con el débil sonar de campanas, el revoloteo de palomas sobre el cielo, la Morenita asomaba por las puertas de la Catedral, ante una lluvia de pétalos que caía sobre Ella, los aplausos y los vivas una vez más hacía que la emoción se palpara en el ambiente, y una masa humana que se entregaba a Ella por completo, acompañándola en su recorrido.
La gente se agolpaba para ver a la Rosa de Oro, la banda sinfónica de la ciudad de Jaén, era la encargada de poner la nota musical a la procesión de la Morenita por las calles jiennenses, un himno a la Morenita que sonaba a gloria y esa marcha de la "Encarnación Coronada" que era cantada por todos los que se agolpaban para despedirse de la Virgen de la Cabeza.
Los momentos de emoción no cesaban en todo el trayecto. Enfermos, niños, ancianos, todo el mundo queria estar con Ella antes de su marcha hacia Andújar, no se cesaba de cantar y apludir a la Reina de Sierra Morena entre la multitud.

De esta manera, la imagen de la Virgen de la Cabeza llegaba a la Avenida de su mismo nombre, donde la esperaban todas las cofradías y hermandades que la habían acompañado en la procesión.
Allí se encontraba la carroza que la portaría hasta llevarla de nuevo hasta Andújar, donde permanecería esa noche, a la espera de que llegara el nuevo día, en el cual partiría hacia su Santuario.

La Morenita una vez puesta en su carroza se despedía de la capital entre aplausos, y escoltada por la guardia civil emprendía el viaje de regreso, que la llevaría por los pueblos de paso, como son Fuerte del Rey, La Higuera, Arjona, Arjonilla, Marmolejo y las pedanías de Andújar: Llanos del Sotillo y Las Vegas, donde en todas sus paradas se vivieron momentos de fe, devoción y alegría por verla pasar ante su puerta, siendo recibida por las cofradías del pueblo, encabezada por la cofradía de la Morenita de dicha población.



No importaba las altas horas de la madrugada, ya que la gente esperaba la llegada a su pueblo de la Virgen, tanto, que la Virgen llegó a Andújar pasadas las 4 de la madrugada, donde la esperaban en la Iglesia de Santa María la Mayor, donde fue entronizada.

El lunes, 23 de Noviembre, a mediodía, tras la misa celebrada, La Morenita nuevamente era colocada en la carroza para llevarla a su Santuario. Muchísimas fueron las personas que acompañaron a la Imagen durante su trayecto por las calles de Andújar, donde los padres trinitarios acompañando a la Imagen en la carroza, iban cantando a la Virgen y mostrando la Rosa de Oro.
A la altura del seminario de Andújar, finalmente la personas que allí se congregaban, se despedían agitando pañuelos blancos, y de esta manera aceleraba el paso abriéndose camino por la carretera del Santuario, donde llegó cuando la noche cubría su manto sobre la sierra, siendo entronizada en su camarín entre aplausos y alegría de volver a ver a la Reina y Madre en su trono de grandeza, en su morada.



Desde su histórica llegada a Jaén -muy esperada también por el retraso que acumuló la comitiva -, la Imagen ha sido venerada cada día en la Catedral por diferentes colectivos y ha despertado un gran fervor entre los creyentes. Según se podía oir entre las gentes, se decía que la Virgen de la Cabeza volvería de nuevo a visitar la capital del Santo Reino en el año 2027 coincidiendo con la celebración de los 800 años de su Celestial Aparición.

LA ROSA DE ORO:
Se trata de un rosal de oro con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de plata renacentista en un estuche de oropel con el escudo papal y que es bendecida por su Santidad el cuarto Domingo de Cuaresma.
Tiene una inscripción en latín que dice: “Benedicto XVI. Rosa de Oro. Para la imagen de la Bienaventurada Virgen María de la Cabeza, Patrona Celestial de la Diócesis de Jaén. Concesión benignísima. 22 de noviembre de 2009”.

La Rosa de Oro es un reconocimiento del Papa a personalidades católicas prominentes que ha experimentado una evolución significativa.
Inicialmente lo recibían reyes y dignatarios, después casi exclusivamente reinas. Y últimamente, Nuestra Señora en algunas de sus advocaciones. La distinción fue creada por el Papa León IX en 1049.
En tiempos más recientes, después del Concilio Vaticano II, la condecoración pontificia pasó a ser regalo de los papas a Nuestra Señora: Fátima en 1965 por Pablo VI; Aparecida en Brasil, en 1967 por Pablo VI; de Luján en 1982 por Juan Pablo II; de Guadalupe; de Loreto; de la Evangelización en Lima, Perú, en 1988, por Juan Pablo II; de Jasna Gora en Czestokowa, Polonia, en 2006 por Benedicto XVI; Aparecida en Brasil, en 2007, por Benedicto XVI, y Pompeya en Italia, en 2008, por Benedicto XVI.

Esta condecoración papal es un reconocimiento al patronazgo de la Santísima Virgen de la Cabeza sobre la Diócesis de Jaén, a la profunda devoción con la que es venerada esta imagen, y a la amplia historia de la Romería de la Virgen de la Cabeza, que es la más antigua de España.


ANDÚJAR PEREGRINA