El recuerdo de el Año Santo Mariano 1988 - 2018

Han pasado treinta años desde entonces, y aún hoy, recuerdo aquellos días con cariño, sabiendo que los viví con muchísima expectación. Tal día como hoy, un 28 de Febrero de 1988,  Día de Andalucía, nuestra Patrona regresaba a su majestuoso Santuario, allá en las alturas de Sierra Morena, desde donde preside la vida de los iliturgitanos, después de pasar entre nosotros cinco días inolvidables.

Cartel de Romería del año 1988 - AÑO MARIANO
Era la primera ver que vería a la Virgen de la Cabeza en mi ciudad, no sabía bien el porqué, hasta que supongo me detuve en uno de los escaparates de nuestras calles, donde un cartel anunciaba su Romería o la visita de nuestra Morenita con un titular grande, lo bastante visible como para suponer que ese era el motivo: "Año Santo Mariano".

Fue un miércoles 24 de Febrero cuando la Virgen llegaría a Andújar. Recuerdo mi distancia de limitación de infancia, y es que, por aquellos entonces siempre andaba por mi barrio, el de la Pastora, tuve que salir hasta Puerta Madrid, ya que el bullicio invitaba a despertar el interés por lo que estaría por llegar, haciéndome hueco como podía, mi amigo de infancia y yo, siempre hablando de temas romeros, y éste no es que fuera tema romero, era especial, no sabíamos catalogarlo, por lo extraordinario del evento en sí.

Cuando la tarde caía, se escuchaban los vítores y palmas de cuantos se agolpaban para ver llegar a nuestra Patrona la Santísima Virgen de la Cabeza, y ahí estaba Ella, ya la veía. Aún recuerdo momentos de aquellos días tan fijos y nítidos como si hubieran sucedido ayer mismo.
Entre un gentío que la aclamaba, el paso de la Virgen avanzaba muy poco a poco, deteniéndose en cualquier plazoleta, anchura de las calles, y templos, sirviendo como excusa para parar el tiempo, que aunque siempre avanza sin cesar, sus anderos eran capaz de paralizar el momento, tanto como lo hace una cámara de fotos. Y así fue, inmortalizado está ese momento en mi corazón que guardo con esmero mientras la memoria no me abandone.

Fue entre el Colegio SAFA y la iglesia de la Divina Pastora donde pude ver su cara. Se paró el mundo, solo tenía ojos para Ella, y es por eso que los mejores recuerdos de mi niñez es ver a mi Virgen de la Cabeza con el manto rojo, y así estaba Ella, mirando al pueblo de Andújar con su mirada serena, más madre que nunca, entre el clamor de un pueblo que la piropeaban incesantemente.
Vestida de terciopelo rojo con bordados en oro, y su rostrillo que dejaba ver su cara morena, y las coronas donadas por su pueblo en el año 1960. Así, tal cual, es el recuerdo más perenne que tengo en mi memoria. Cuando alguien me pregunta como es la Virgen de la Cabeza, siempre se me viene a la mente esta estampa.

La Virgen Morena se adentraba en la Corredera Capuchinos entre el júbilo de su pueblo, siempre atento a su Patrona. Tras Ella, avanzando como podía mientras el gentío lo permitiera, la bonita carroza que sirvió de puente viajero desde su Santuario serrano hasta la ciudad del valle.

Caída la noche, se dirigía hasta la iglesia de Santa María la Mayor, templo que sirve para la estancia de nuestra Patrona cuando visita la ciudad de Andújar.

En los próximos cuatro días, la Virgen estaría expuesta a culto en el altar de Santa María, y allí que estábamos mi amigo y yo, haciendo cola para llegar hasta Ella, esperando nuestro turno como buenamente podíamos, escuchando los vítores que las mujeres andujareñas le dedicaban a Ella, "ahora que te tengo vengo a verte mi Morenita, no nos abandones nunca", entre sollozos, una mujer le decía "ya no puedo subir a verte y vivir mis romerías, ahora te toca venir aquí, a tu pueblo, donde tienes que estar", y es que las mujeres andujareñas le hablaban como hijas a una madre que visita su hogar. Y ahí estábamos los dos, frente a Ella, mirando su cara, alumbrada por una luz blanca tenue solo su rostro.
Me sorprendió a la altura que se encontraba la Virgen, permitiéndome tocar los pies de la Virgen y acariciar su manto, de hecho, todos los iliturgitanos que ante Ella pasaron acariciaban su manto. Y Ella, con mirada serena entronizada en su trono procesional, el mismo que la pasea en primavera por los aledaños del Cerro de la Cabeza.

La visita de nuestra Patrona fue muy breve, pasado cuatro días, el Domingo 28 de Febrero debía de volver a su Santuario. Andújar estaba con Ella, despidiéndola y acompañándola en su camino, ese que tantas pisadas ha visto, el que siempre nos une con Ella, el cordón umbilical que nos hace abrazar a nuestra madre. Vestida de blanco no nos decía adiós, nos miraba para decirnos que desde su Santuario serrano nos protegía, esperando la llegada de su pueblo para procesionarla el último Domingo de Abril.

Aún recuerdo su cara, distinta ahora, lejos de los pinceles de la restauración a la que fue sometida en 1993, era necesario eso sí. Su rostro, originario tal cual, deteriorado lo visible de Ella, dejaba ver lo primitivo de la imagen, y aún hoy lo recuerdo, vagamente a veces, pero me gusta que venga a mi memoria esa imagen de mi Morenita, tal cual la tengo en mi mente. Siento, que tras ser restaurada perdió algo en su mirada que solo lo encuentro cuando busco en mi recuerdo.

No hay estampas, ni fotografías, entonces mis inquietudes estaban en otras cosas. He querido haceros partícipes de mi recuerdo, y compartir con todos mis lectores/as la breve crónica de la visita de nuestra Patrona la Virgen de la Cabeza a mi ciudad, Andújar. Creo,a veces, la mejor fotografía es la que no se hace, es la que guardas en la memoria, para poder compartirla con el corazón.

ANDÚJAR PEREGRINA

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